Laurus
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jueves, 27 de agosto de 2015
martes, 17 de marzo de 2015
martes, 19 de agosto de 2014
"Antígona" de Sófocles
Chicos, aquí tienen el enlace para leer el texto.
http://www.weblioteca.com.ar/clasico/antigona.pdf
Guía de lectura: Antígona de Sófocles
http://www.weblioteca.com.ar/clasico/antigona.pdf
Guía de lectura: Antígona de Sófocles
1- Todas las culturas del mundo tienen normas sociales o religiosas que establecen ritos o ceremonias fúnebres y la sepultura de los restos humanos. De esta manera, los familiares honran a la persona fallecida y se aseguran de que su alma descanse en paz. Investigá y describí diversa ceremonias fúnebres.
2- ¿Qué situaciones históricas conocés en las que los familiares de personas fallecidas no han tenido el derecho/la posibilidad de sepultar a sus muertos? ¿Cómo percibe la sociedad esta imposibilidad?
3- Durante el prólogo (escena que precede a la entrada del coro), Antígona dialoga con su hermana Ismene. ¿Qué le pide Antígona? ¿Cuál es la respuesta de Ismene? ¿Qué diferencia de opinión hay entre ellas? Señalá en el texto fragmentos que justifiquen tu respuesta.
4- ¿Cuál era el castigo que había impuesto Creonte para quien sepultara el cadáver de Polinices?
5- La lucha por el poder entre los hermanos Eteocles y Polinices está contada en Los siete contra Tebas de Esquilo. En Antígona, durante el párodos (canto de entrada del coro) hay algunas referencias a esa guerra por el dominio de Tebas. ¿Cuál fue el desenlace de esa guerra? ¿De qué factores había dependido ese desenlace?
6- ¿Quiénes conforman el coro? ¿Cuál es su actitud frente al conflicto que se plantea por la sepultura del cuerpo de Polinices?
7- Ante el coro, Creonte pronuncia un parlamento en el que justifica su postura. ¿Cuáles son sus argumentos?
8- ¿Quién delata a Antígona? ¿Por qué lo hace?
9- Analizá el diálogo entre Creonte y Antígona. Explicá los argumentos que expone cada uno. Ismene interviene en el enfrentamiento entre Creonte y su hermana. ¿qué dice? ¿Ha cambiado su actitud?
10- Tras el enfrentamiento entre Creonte y Antígona, el coro dice (tengan en cuenta que trabajamos con traducciones y, por tanto, las versiones pueden variar): «Esta es la ley que impera en el pasado, en el presente y en el futuro: nadie entre los mortales se encumbra hasta el exceso, sin que lleve ya en germen la negra maldición». ¿Qué quiere decir el coro? ¿Por qué lo dice? ¿Con que concepto de la cultura griega clásica podés relacionar lo que dice el coro?
11- ¿Qué le dice Hemón a su padre sobre el poder del pueblo? ¿Por qué Hemón se retira enfurecido?
12- Antígona se despide del pueblo con un parlamento lleno de emoción. Allí justifica su desobediencia a la ley del rey. Compará estos argumentos con los que la misma Antígona ha expuesto ante Creonte. ¿Son los mismos? ¿Qué es lo que más lamenta al saber que morirá?
13- ¿Quién es Tiresias? ¿Qué le aconseja a Creonte?
14- ¿Qué sucede finalmente con Hemón? Describe la escena.
15- ¿Qué dice Eurídice antes de morir?
miércoles, 16 de julio de 2014
HAIKUS
Haiku: miniguía (totalmente prescindible) para su creación.
Cuando empecé a crear haikus busqué alguna guía para escribirlos pero lo único que encontré fueron artículos que hacían referencia a su métrica especial junto con su temática genérica. Por lo que, aparte de ser un poema dividido en tres versos de 5-7-5 sílabas, y contar diversos aspectos de la naturaleza, poco más sabía. Tendría que lanzarme a la aventura de adentrarme en un estilo poético que no conocía y que me parecía extraordinariamente complicado. ¿Podría con el reto? No sé si habré conseguido haikus de mucha calidad pero creo que con la cantidad no se puede discutir. Y ahora mi intención es hacer una miniguía sobre la creación de los haikus, por si a alguien le interesa también escribirlos. Totalmente prescindible, como reza el título.
Lo primero es encontrar un tema sobre el cual girará el haiku. Tradicionalmente los haikus son pequeños poemas japoneses dedicados a la naturaleza. Como tema daría para infinitas composiciones aunque a mí me gusta escribir sobre cualquier cosa que se me ocurra. Lo importante es ceñirse a la métrica del haiku para exprimirse al máximo el cerebro hasta lograr encajar nuestra idea original dentro de tres versos. Por lo que, una vez elegida esa idea, toca reducirla hasta condensarla en una pequeña frase. Una vez tengamos esa frase trataremos de dividirla en tres versos, sin preocuparnos todavía de su longitud. Posteriormente sí que tendremos que tener en cuenta la métrica.
Tras elegir la frase intentaremos disminuir cada verso hasta encajarlos lo más cercanamente posible a las 5-7-5 sílabas características del haiku teniendo en cuenta los hiatos, diptongos y sinalefas característicos de la métrica española. Condensaremos los tres versos hasta que resulten lo suficientemente fluidos y musicales para que su futura lectura no quede ralentizada. Siempre suele ser complicado comenzar un poema y rematarlo y, en este caso, es aún más difícil ya que dos terceras partes del poema son principio y final. Con la dificultad añadida de que los versos son muy cortos.
Una vez acotados los versos del haiku toca cuadrar definitivamente las sílabas hasta dejarlas a su longitud marcada. Aquí es donde entra nuestra habilidad con el lenguaje ya que, eligiendo sinónimos y jugando con las sinalefas, podemos ir combinando palabras hasta cuadrar perfectamente la métrica. Conviene tener en cuenta la última palabra de cada verso del haiku ya que si es aguda o esdrújula sumaremos una sílaba o la restaremos, respectivamente. ¿Recordáis vuestras clases de literatura?
¿Tenéis el haiku terminado? Perfecto. Ahora toca leerlo una y otra vez hasta comprobar que no tiene ningún error de métrica ni musicalidad. Una vez estés contento con el resultado ya puedes concluir con la creación. ¿A que no ha sido tan difícil? Seguro que a estas alturas ya se te ha metido en el cuerpo el veneno del haiku. Cuanto más practiques con ellos más facilidad tendrás a la hora de crearlos. Y más orgulloso te sentirás de ellos.
Lo primero es encontrar un tema sobre el cual girará el haiku. Tradicionalmente los haikus son pequeños poemas japoneses dedicados a la naturaleza. Como tema daría para infinitas composiciones aunque a mí me gusta escribir sobre cualquier cosa que se me ocurra. Lo importante es ceñirse a la métrica del haiku para exprimirse al máximo el cerebro hasta lograr encajar nuestra idea original dentro de tres versos. Por lo que, una vez elegida esa idea, toca reducirla hasta condensarla en una pequeña frase. Una vez tengamos esa frase trataremos de dividirla en tres versos, sin preocuparnos todavía de su longitud. Posteriormente sí que tendremos que tener en cuenta la métrica.
Tras elegir la frase intentaremos disminuir cada verso hasta encajarlos lo más cercanamente posible a las 5-7-5 sílabas características del haiku teniendo en cuenta los hiatos, diptongos y sinalefas característicos de la métrica española. Condensaremos los tres versos hasta que resulten lo suficientemente fluidos y musicales para que su futura lectura no quede ralentizada. Siempre suele ser complicado comenzar un poema y rematarlo y, en este caso, es aún más difícil ya que dos terceras partes del poema son principio y final. Con la dificultad añadida de que los versos son muy cortos.
Una vez acotados los versos del haiku toca cuadrar definitivamente las sílabas hasta dejarlas a su longitud marcada. Aquí es donde entra nuestra habilidad con el lenguaje ya que, eligiendo sinónimos y jugando con las sinalefas, podemos ir combinando palabras hasta cuadrar perfectamente la métrica. Conviene tener en cuenta la última palabra de cada verso del haiku ya que si es aguda o esdrújula sumaremos una sílaba o la restaremos, respectivamente. ¿Recordáis vuestras clases de literatura?
¿Tenéis el haiku terminado? Perfecto. Ahora toca leerlo una y otra vez hasta comprobar que no tiene ningún error de métrica ni musicalidad. Una vez estés contento con el resultado ya puedes concluir con la creación. ¿A que no ha sido tan difícil? Seguro que a estas alturas ya se te ha metido en el cuerpo el veneno del haiku. Cuanto más practiques con ellos más facilidad tendrás a la hora de crearlos. Y más orgulloso te sentirás de ellos.
Y ahora un ejemplo práctico. Aquí está una de mis ideas para un haiku:
“Cuanto puede cambiar nuestra vida con una canción. Una melodía y unas simples letras”.
La dividimos en una pequeña frase:
“La vida puede cambiar con solo una canción. Todo es música”.
Tratamos de reducirla a tres versos, teniendo en cuenta la métrica:
“La vida cambia
con solo una canción.
Vivimos en música”.
Como el tercer verso tiene más sílabas de las deseadas, aún teniendo en cuenta que la última palabra es esdrújula, toca hallar algo parecido, que no varíe el significado del haiku, y que cuadre dentro de su estructura.
“La vida cambia – 5 sílabas.
con solo una canción. -7 sílabas menos 1 por sinalefa más 1 por acabar en aguda, igual a 7.
Respiro música”. -6 sílabas menos 1 por acabar en esdrújula, igual a 5.
Y ya tenemos el haiku número 0501. Ha resultado relativamente fácil.
“Cuanto puede cambiar nuestra vida con una canción. Una melodía y unas simples letras”.
La dividimos en una pequeña frase:
“La vida puede cambiar con solo una canción. Todo es música”.
Tratamos de reducirla a tres versos, teniendo en cuenta la métrica:
“La vida cambia
con solo una canción.
Vivimos en música”.
Como el tercer verso tiene más sílabas de las deseadas, aún teniendo en cuenta que la última palabra es esdrújula, toca hallar algo parecido, que no varíe el significado del haiku, y que cuadre dentro de su estructura.
“La vida cambia – 5 sílabas.
con solo una canción. -7 sílabas menos 1 por sinalefa más 1 por acabar en aguda, igual a 7.
Respiro música”. -6 sílabas menos 1 por acabar en esdrújula, igual a 5.
Y ya tenemos el haiku número 0501. Ha resultado relativamente fácil.
Para acabar unos últimos consejos a tener en cuenta.
-No hay por que ceñirse a la estructura. La poesía es libre, los haikus también. Si te apetece hacerlos con otra longitud adelante.
-Hay tantos temas como se te ocurran. Trata de variar tanto como puedas.
-La poesía es algo muy personal. No dejes que las críticas influyan en la composición de tus haikus.
-Lee composiciones de otros creadores para hacerte una idea de las posibles variaciones. Escribe los tuyos hasta conseguir tu propio estilo haiku.
-Si has conseguido cuadrar las sílabas pero no estás contento con el resultado vuelve a tu idea anterior, aunque ésta se salga de métrica. Conviene que estés contento con el haiku a que esté mejor compuesto.
-No hay por que ceñirse a la estructura. La poesía es libre, los haikus también. Si te apetece hacerlos con otra longitud adelante.
-Hay tantos temas como se te ocurran. Trata de variar tanto como puedas.
-La poesía es algo muy personal. No dejes que las críticas influyan en la composición de tus haikus.
-Lee composiciones de otros creadores para hacerte una idea de las posibles variaciones. Escribe los tuyos hasta conseguir tu propio estilo haiku.
-Si has conseguido cuadrar las sílabas pero no estás contento con el resultado vuelve a tu idea anterior, aunque ésta se salga de métrica. Conviene que estés contento con el haiku a que esté mejor compuesto.
Tomado de "Aletreando, relatos de ficción para una vida demasiado real"
http://www.aletreando.com/monologos/
lunes, 5 de mayo de 2014
APOCALYPTO
Guía de actividades para la película.
1- ¿Quién es el protagonista de la historia? 2- ¿Qué dificultades se le presentan? 3- ¿Cómo se resuelven? 4- ¿Qué lo mantiene vivo? 5- En diferentes ocasiones, los personajes invocan a dioses. Ixchel y Kukulkán, por ejemplo. ¿Para qué lo hacen? 6- Buscar información sobre los mismos. 7- Explicar el título de la película. 8- Buscar alguna representación gráfica maya relacionada con algún pasaje de la película. Explicar la relación.
http://peliculashoy.com/apocalypto-en-espanol-latino.html
1- ¿Quién es el protagonista de la historia? 2- ¿Qué dificultades se le presentan? 3- ¿Cómo se resuelven? 4- ¿Qué lo mantiene vivo? 5- En diferentes ocasiones, los personajes invocan a dioses. Ixchel y Kukulkán, por ejemplo. ¿Para qué lo hacen? 6- Buscar información sobre los mismos. 7- Explicar el título de la película. 8- Buscar alguna representación gráfica maya relacionada con algún pasaje de la película. Explicar la relación.
http://peliculashoy.com/apocalypto-en-espanol-latino.html
jueves, 5 de diciembre de 2013
MARTÍN FIERRO DE JOSÉ HERNÁNDEZ
Martín Fierro
El Libro se divide en dos partes, una Primera Edición "El Gaucho Martín Fierro", la cual José Hernández comienza a escribir en el año 1872, y una Segunda Edición, "La Vuelta de Martín Fierro" que la comienza en 1879.
Biografía de José Hernández
José Hernández era hijo de Rafael Hernández e Isabel Pueyrredón – sobrina de Juan Martín de Pueyrredón. Pasó sus primeros años de vida en este lugar, que debe abandonar en 1840, ya que su familia debió trasladarse al interior de la provincia, por razones laborales.
Demostró ambición por el estudio en la instrucción primaria, pero debió abandonar por causas de una enfermedad repentina y se marchó al campo en busca de salud. Desde entonces todo lo aprendió por esfuerzo personal: observador entusiasta de los rudos trabajos de ganadería que dirigía el padre y desempeñaban los gauchos, también él participó de estas tareas. Siendo joven entró en contacto con el estilo de vida, la lengua y los códigos de honor de los gauchos.
Fue un autodidacto y, a través de sus numerosas lecturas, adquirió firmes ideas políticas. Entre 1852 y 1872, época de gran agitación política, defendió la postura de que las provincias no debían permanecer ligadas a las autoridades centrales establecidas en Buenos Aires.
Participó en una de las últimas rebeliones federales, la de Ricardo López Jordán, un importante movimiento cuya primera rebelión finalizó en 1871 con la derrota de los gauchos y el exilio de Hernández en el Brasil. Después de esta revolución, siguió siendo por corto tiempo asesor del general revolucionario, pero con el tiempo se distanció de él.
A su regreso a la Argentina, en 1872, continuó su lucha por medio del periodismo. También desempeñó los cargos de Diputado y Senador de la provincia de Buenos Aires. Ocupando este último cargo, defendió la federalización de Buenos Aires en un memorable discurso, enfrentándose a Leandro N. Alem.
Pero fue, sin embargo, a través de su poesía como consiguió un gran eco para sus propuestas, y la más valiosa contribución a la causa de los gauchos.
El gaucho Martín Fierro
Martín Fierro es un poema narrativo de José Hernández, obra literaria considerada ejemplar del género gauchesco en Argentina. Se publicó en 1872 con el título El Gaucho Martín Fierro.
Narra el carácter independiente, heroico y sacrificado del gaucho. El poema es, en parte, una protesta en contra de las tendencias europeas y modernas del presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento.
Consta de trece capítulos: I Cantor y Gaucho, II Ayer y Hoy, III Sirviendo en la frontera, IV El pulpero. A buena cuenta., V Gringos en la frontera. La estaquiada., VI Desertor. Las ruinas del rancho., VII Pelea con el moreno., VIII El ser gaucho es un delito., IX Matreriando. La lucha con la partida., X Por culpa de una mujer., XI A bailar un pericón., XII Ansí estuve en la partida., y XIII A los indios me refalo.
Leopoldo Lugones, en su obra literaria El payador calificó a este poema como "el libro nacional de los argentinos" y reconoció al gaucho su calidad de genuino representante del país, emblema de la argentinidad. Para Ricardo Rojas representaba el clásico argentino por antonomasia. El gaucho dejaba de ser un hombre "fuera de la ley" para convertirse en héroe nacional. Leopoldo Marechal, en un ensayo titulado Simbolismos del "Martín Fierro" le buscó una clave alegórica. José María Rosa vio en el "Martín Fierro" una interpretación de la historia argentina.
Este libro ha aparecido literalmente en cientos de ediciones y fue traducido a más de 70 idiomas.
En El Gaucho Martín Fierro, el protagonista es un gaucho reclutado para servir en un fortín, defendiendo la frontera argentina contra los indígenas. Su vida de pobreza en las pampas es – algo muy frecuente en la literatura de la época – romantizada; sus experiencias militares no lo son. Después Fierro se convierte en un fugitivo perseguido por la policía. Estando en batalla contra ellos, consigue un compañero: el Sargento Cruz, que inspirado por la valentía de Fierro se une a él en medio de una batalla. Ambos se ponen en camino para vivir entre los indios, esperando encontrar allí una vida mejor. Así, concluyendo en que es mejor vivir con los salvajes que en lo que la 'civilización' les preparaba.
Aún se especula si existió efectivamente un gaucho llamado Martín Fierro en el pago y hacia el tiempo en que Hernández sitúa su poema-novela, algunos aducen que efectivamente por la zona del Tuyú e incluso de la entonces llamada Lobería Grande (actual ciudad de Mar del Plata) lugar en donde los Hernández llegaron a poseer una estancia y donde el autor pasó gran parte de su niñez y juventud, vivió un gaucho "matrero" (rebelde) con ese nombre y ese apellido (bastante comunes); la mayoría de los críticos literarios y gran parte de los historiadores sin embargo suponen al personaje del poema como un sujeto ideal y paradigmático de los gauchos hasta los años 1880, téngase en cuenta que el gaucho Don Segundo Sombra existió realmente más allá de su literaturización; en todo caso en la Costa Atlántica bonaerense, entre los cardales, dunas y, sobre todo, los densos bosquecillos de curru mamil que se encontraban en torno a la que luego sería Mar del Plata; está documentado, sobre todo tras la batalla de Caseros y en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza, se refugiaban muchos gauchos tenidos por "vagos" (sin papeleta de "conchabo") y "malentretenidos".
La Vuelta de Martín Fierro
La vuelta de Martín Fierro es un libro gauchesco argentino, escrito en verso por José Hernández en 1879. Constituye la secuela de El Gaucho Martín Fierro, escrito en 1872. Ambos libros han sido considerados como libro nacional de la Argentina, bajo el título genérico de "el Martín Fierro". En "la vuelta", Martín Fierro, quien se había mostrado rebelde en la primera parte y convertido en gaucho matrero (fuera de la ley), aparece más reflexivo y moderado, a la vez que el libro se vuelca a la historia de sus hijos.
En tanto que la primera parte, El Gaucho Martín Fierro, había terminado con Fierro y su compañero Cruz, huyendo al desierto para vivir con los indios, la vuelta, comienza con el relato de ellos dos viviendo en las tolderías mapuches. Allí Cruz muere de viruela y Martín Fierro conoce a la "Cautiva", una mujer criolla que había sido tomada por los mapuches. Finalmente Martín Fierro se enfrenta con uno de los indios que lo hospedaba, matándolo y regresando a la Argentina con la Cautiva, a quien deja en una estancia para seguir solo su camino. En una pulpería encontrará a sus hijos, al hijo de Cruz y al hermano menor del gaucho negro que asesinara en la primera parte, con quien mantendrá una famosa payada.
Entre los momentos más destacados y conocidos de "la vuelta" se encuentran, además de la payada con el negro, los famosos consejos del Viejo Vizcacha. También aquí se encuentran, probablemente la estrofa más conocida de ambos libros:
Los hermanos sean unidos
porque ésa es la ley primera,
tengan unión verdadera,
en cualquier tiempo que sea,
porque si entre ellos pelean
los devoran los de ajuera.
Los numerosos análisis del Martín Fierro han destacado, tanto las diferencias psicológicas del personaje, como los cambios del propio José Hernández entre los siete años que van de la publicación de "la ida" y "la vuelta" de Martín Fierro.
En cuanto al personaje de Martín Fierro, en la primera parte, luego de haber sido reclutado por la fuerza, aquel rompió completamente con la "civilización", asesinando a un gaucho negro, enfrentándose con la policía y finalmente excluyéndose totalmente de la sociedad premoderna de la Argentina de entonces, para irse a vivir con los indios mapuche en la pampa. En la segunda parte, en cambio Martín Fierro parece revalorizar una sociedad en transformación (en ese momento el país iniciaba su modernización capitalista y el ingreso de millones de inmigrantes provenientes mayoritariamente de Italia), haber superado su rebeldía rupturista y orientarse más hacia el futuro de sus hijos.
El gaucho Martín Fierro
Canto 2
Ninguno me hable de penas
porque yo penando vivo-
y naides se muestre altivo
aunque en el estribo esté,
que suele quedarse a pie
el gaucho más alvertido.
Junta esperencia en la vida
hasta pa dar y prestar,
quien la tiene que pasar
entre sufrimiento y llanto;
porque nada enseña tanto
como el sufrir y el llorar.
Viene el hombre ciego al mundo
cuartiándolo la esperanza,
y a poco andar ya lo alcanzan
las desgracias á empujones;
la pucha que trae liciones
el tiempo con sus mudanzas!
Yo he conocido esta tierra
en que el paisano vivía
y su ranchito tenía
y sus hijos y mujer...
Era una delicia el ver
cómo pasaba sus días.
Entonces... cuando el lucero
brillaba en el cielo santo,
y los gallos con su canto
nos decian que el dia llegaba,
a la cocina rumbiaba
el gaucho... que era un encanto.
Y sentao junto al jogón
a esperar que venga el día,
al cimarron le prendía
hasta ponerse rechoncho,
mientras su china dormía
tapadita con su poncho.
Y apenas la madrugada
empezaba a coloriar,
los pájaros á cantar,
y las gallinas á apiarse,
era cosa de largarse
sada cual á trabajar.
Este se ata las espuelas,
Se sale el otro cantando,
uno busca un pellón blando,
éste un lazo, otro un rebenque,
y los pingos relinchando
los llaman dende el palenque.
El que era pión domador
enderezaba al corral
ande estaba el animal
bufidos que se las pela...
Y más malo que su agüela
se hacia astillas el bagual.
Y allí el gaucho inteligente
en cuanto el potro enriendó,
los cueros le acomodó
y se le sentó en seguida,
que el hombre muestra en la vida
la astucia que Dios le dió.
Y en las playas corcoviando
pedazos se hacía el sotreta,
mientras él por las paletas
le jugaba las lloronas,
y al ruido de las caronas
sala haciéndose gambetas.
Ah tiempos!... si era un orgullo
ver jinetear un paisano-
Cuando era gaucho vaquiano
aunque el potro se boliase
no había uno que no parese
con el cabresto en la mano.
Y mientras domaban unos,
otros al campo salian,
y la hacienda recogían,
las manadas repuntaban,
y ansí sin sentir pasaban
entretenidos el dia.
Y verlos al cair la noche
en la cocina riunidos
con el juego bien prendido
y mil cosas que contar,
platicar muy divertidos
hasta después de cenar.
Y con el buche bien lleno
era cosa superior
irse en brazos del amor
A dormir como la gente,
pa empezar al día siguiente
las fainas del día anterior.
Ricuerdo!... ¡Qué maravilla!!
Como andaba la gauchada
siempre alegre y bien montada
y dispuesta pa el trabajo...
Pero hoy en el día... barajo!
No se le ve dé aporriada.
El gaucho más infeliz
tenía tropilla de un pelo,
no le faltaba un consuelo
y andaba la gente lista...
Tendiendo al campo la vista
no via sino hacienda y cielo.
Cuando llegaban las yerras,
¡Cosa que daba calor!
Tanto gaucho pialador
y tironiador sin yel-
Ah tiempos!... pero si en él
se ha visto tanto primor.
Aquello no era trabajo,
más bien era una junción,
y después de un güen tirón
en que uno se daba maña
pa darle un trago de caña
solía llamarlo el patrón.
Pues siempre la mamajuana
vivía bajo la carreta
y aquel que no era chancleta
en cuanto el goyete vía,
sin miedo se le prendía
como güérfano a la teta.
Y qué jugadas se armaban
cuando estábamos riunidos!
Siempre íbamos prevenidos,
pues en tales ocasiones,
a ayudarles a los piones
caiban muchos comedidos.
Eran los días del apuro
y alboroto pa el hembraje,
pa preparar los potajes
y osequiar bien a la gente,
y ansí, pues, muy grandemente,
pasaba siempre el gauchaje.
Venía la carne con cuero,
la sabrosa carbonada,
mazamorra bien pisada
los pasteles y el güen vino...
Pero ha querido el destino
que todo aquello acabara.
Estaba el gaucho en su pago
con toda siguridá.
Pero aura... barbarida!
La cosa anda tan fruncida
que gasta el pobre la vida
en juir de la autoridá.
Pues si usté pisa en su rancho
y si el alcalde lo sabe
lo caza lo mesmo que ave,
aunque su mujer aborte...
No hay tiempo que no se acabe
ni tiento que no se corte.
Y al punto dése por muerto
si el alcalde lo bolea,
pues ay nomás se le apea
con una felpa de palos,-
y después dicen que es malo
el gaucho si los pelea.
Y el lomo le hinchan a golpes,
y le rompen la cabeza,
y luego con ligereza
ansí lastimao y todo,
lo amarran codo con codo
y pa el cepo lo enderiezan.
Ay comienzan sus desgracias,
ay principia el pericón;
porque ya no hay salvación,
y que usté quiera o no quiera
lo mandan a la frontera
o lo echan a un batallón.
Ansí empezaron mis males
lo mesmo que los de tantos
si gustan... en otros cantos
les diré lo que he sufrido-
Después que uno está perdido
no lo salvan ni los santos.
El gaucho Martín Fierro
Canto 7
De carta de mas me via
Sin saber adonde dirme,
Mas dijeron que era vago
Y entraron á perseguirme.
Nunca se achican los males
Van poco á poco creciendo
Y ansina me vide pronto
Obligao á andar juyendo.
No tenia mujer, ni rancho,
Y á mas, era resertor,
No tenia una prenda güena
Ni un peso en el tirador.
A mis hijos infelices
Pensé volverlos á hallar-
Y andaba de un lao al otro
Sin tener ni que pitar.
Supe una vez por desgracia
Que habia un baile por alli-
Y medio desesperao
A ver la milonga fui.
Riunidos al pericon,
Tantos amigos hallé
Que alegre de verme entre ellos
Esa noche me apedé.
Como nunca, en la ocasion
Por peliar me dió la tranca
Y la emprendi con un negro
Que trujo una negra en ancas.
Al ver llegar la morena
Que no hacia caso de naides,
Le dije con la mamúa
"Va...ca...yendo gente al baile"
La negra entendió la cosa
Y no tardó en contestarme-
Mirandome como á perro-
"mas vaca será su madre"
Y dentró al baile muy tiesa
Con mas cola que una zorra
Haciendo blanquiar los dientes
Lo mesmo que mazamorra.
"Negra linda"... dije yo-
"Me gusta pa la carona"-
Y me puse á talariar
Esta coplita fregona:
"A los blancos hizo Dios
"A los mulatos San Pedro
"A los negros hizo el diablo
"Para tizon del infierno"
Habia estao juntando rabia
El moreno dende ajuera-
En lo escuro le brillaban
Los ojos como linterna.
Lo conoci retobao,
Me acerqué y le dije presto:
"Po... r... rudo que un hombre sea
"Nunca se enoja por esto"
Corcobió el de los tamangos
Y creyendose muy fijo-
"mas porrudo serás voz,
"Gaucho rotoso" me dijo.
Y ya se me vino al humo
Como á buscarme la hebra-
Y un golpe le acomodé
Con el porron de giñebra.
Ay no mas pegó el de ollin
mas gruñidos que un chanchito,
Y pelando el envenao
Me atropello dando gritos.
Pegué un brinco y abrí cancha
Diciendoles "Caballeros
"Dejen venir á ese toro
"Solo naci... solo muero"
El negro despues del golpe
Se habia el poncho refalao
Y dijo "Vas á saber
"Si es solo ó acompañao"
Y mientras se arremangó
Yo me saqué las espuelas,
Pues malicié que aquel tio
No era de arriar con las riendas.
No hay cosa como el peligro
Pa refrescar un mamao,
Hasta la vista se aclara
Por mucho que aiga chupao.
El negro me atropelló
Como á quererme comer-
Me hizo dos tiros seguidos
Y los dos le abarajé.
Yo tenia un fancon con S
Que era de lima de acero
Le hize un tiro, lo quito
Y vino ciego el moreno.
Y en el medio de las aspas
Un planaso le asenté
Que lo largué culebriando
Lo mesmo que buscapie.
Le coloriaron las motas
Con la sangre de la herida
Y volvio á venir furioso
Como una tigra parida.
Y ya me hizo relumbrar
Por los ojos el cuchillo-
Alcansando con la punta
A cortarme en un carrillo.
Me hirbió la sangre en las venas
Y me le afirmé al moreno
Dandole de punta y hacha
Pa dejar un diablo menos.
Por fin en una topada
En el cuchillo lo alcé
Y como un saco de güesos
Contra el cerco lo largué.
Tiró unas cuantas patadas
Y ya cantó pal carnero-
Nunca me puedo olvidar
De la agonia de aquel negro.
En esto la negra vino,
Con los ojos como agi-
Y empezó la pobre alli
A bramar como una loba-
Yo quise darle una soba
A ver si la hacia callar
Mas, pude reflesionar
Que era malo en aquel punto,
Y por respeto al dijunto
No la quise castigar.
Limpié el facon en los pastos,
Desaté mi redomon,
Monte despacio, y salí
Al tranco pa el cañadon.
Despues supe que al finao
Ni siquiera lo velaron
Y retobao en un cuero
Sin resarle lo enterraron.
Y dicen que dende entonces
Cuando es la noche serena
Suele verse una luz mala
Como de alma que anda en pena.
Yo tengo intencion á veces,
Para que no pene tanto,
De sacar de alli los güesos
Y echarlos al campo santo.
miércoles, 16 de octubre de 2013
Generación del '98
Características generales de la Generación del 98
Los autores de la generación se opusieron a la España de la Restauración.
Comparten una serie de puntos en común:
1. Distinguieron entre una España real miserable y otra España oficial falsa y aparente. Su preocupación por la identidad de lo español está en el origen del llamado debate sobre el Ser de España.
2. Sienten un gran interés y amor por los pueblos abandonados y polvorientos; revalorizan su paisaje y sus tradiciones, estudiando los mitos literarios españoles y el Romancero.
3. Rompen y renuevan los moldes clásicos de los géneros literarios, creando nuevas formas en todos ellos. En la narrativa, la nivola unamuniana, la novela impresionista y lírica de Azorín, que experimenta con el espacio y el tiempo y hace vivir al mismo personaje en varias épocas; la novela abierta y disgregada de Baroja, influida por el folletín, o la novela casi teatral y cinematográfica de Valle-Inclán. En el teatro, el esperpento y el expresionismo de Valle-Inclán o los dramas filosóficos de Unamuno.
4. Rechazan la estética del Realismo y su estilo de frase amplia, de elaboración retórica y detallista, prefiriendo un lenguaje más cercano a la lengua de la calle, de sintaxis más corta y carácter impresionista; recuperaron las palabras tradicionales y castizas campesinas.
5. Intentaron aclimatar en España las corrientes filosóficas del Irracionalismo europeo, en particular de Nietzsche (Azorín, Maeztu, Baroja, Unamuno), Schopenhauer (especialmente en Baroja), y Henri Bergson (Antonio Machado).
6. El pesimismo es la actitud más corriente entre ellos y la actitud crítica y descontentadiza les hace simpatizar con románticos como Mariano José de Larra, al que dedicaron un homenaje.
7. Ideológicamente comparten las tesis del Regeneracionismo, en particular de Joaquín Costa, que ilustran de forma artística y subjetiva.
8. Don Quijote y Segismundo forman el llamado símbolo de la raza.
9. Azorín y Valle-Inclán revolucionan la prosa, por caminos diferentes.
Por un lado, los intelectuales más modernos, sostenían que la generación del 98 se caracterizó por un aumento del egotismo, por un y morboso sentimiento de frustración, por la exageración neorromántica de lo individual y por su imitación servil de las modas europeas del momento.
Por otra parte, para los escritores de la izquierda revolucionaria de los años treinta, la interpretación negativa de la rebeldía noventayochesca se une a una fundamentación ideológica: el espíritu finisecular de protesta responde al sarampión juvenil de un sector de la pequeña burguesía intelectual, condenado a refluir en una actitud espiritualista y equívoca, nacionalista y antiprogresiva.
Los problemas a la hora de definir a la generación del 98 siempre han sido (y son) numerosos ya que no se puede abarcar la totalidad de experiencias artísticas de una extensa trayectoria temporal. La realidad del momento era muy compleja y no permite entender la generación basándose en la vivencia común de unos mismos hechos históricos (ingrediente básico de un hecho generacional).
Esto se debe a un triple motivo:
1.La crisis política de finales del siglo XIX afectó a bastantes más escritores que los englobados en la generación del 98.
2.No se puede restringir la experiencia histórica de los autores nacidos entre 1864 y 1875 (fechas de nacimiento de Unamuno y Machado) al resentimiento nacionalista producido por la pérdida de las colonias. Se afianzaba además por aquellos años en España una comunidad social y económica casi moderna.3.El auge del republicanismo y la pugna anticlerical (1900-1910), así como importantes huelgas, sindicalismo, movilizaciones obreras o atentados anarquistas
ANTONIO MACHADO: biografía.
Antonio Cipriano José María Machado Ruiz. (Sevilla, 26 de julio de 1875 - Coillure, Francia, 22 de febrero de 1939). Poeta, dramaturgo y narrador español, poeta emblemático de la Generación del 98.
Realiza sus estudios en la Institución Libre de Enseñanza y posteriormente completa sus estudios en los institutos San Isidro y Cardenal Cisneros. Realiza varios viajes a París, donde conoce a Rubén Darío y trabaja unos meses para la editorial Garnier.
En Madrid participa del mundo literario y teatral, formando parte de la compañía teatral de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza. En 1907 obtiene la cátedra de Francés en Soria. Tras un viaje a París con una beca de la Junta de Ampliación de Estudios para estudiar filosofía con Bergson y Bédier, fallece su mujer - con la lleva casado tres años - y este hecho le afecta profundamente. Pide el traslado a Baeza, donde continúa impartiendo francés entre 1912 y 1919, y posteriormente se traslada a Segovia buscando la cercanía de Madrid, destino al que llega en 1932. Durante los años que pasa en Segovia colabora en la universidad popular fundada en dicha ciudad.
En 1927 ingresa en la Real Academia y un año después conoce a la poetisa Pilar de Valderrama, la "Guiomar" de sus poemas, con la que mantiene relaciones secretas durante años.
Durante los años veinte y treinta escribe teatro en colaboración con su hermano Manuel. En la Guerra Civil permanece en Madrid participando en las publicaciones republicanas y haciendo campaña literaria. En 1939 es evacuado a Valencia, donde colabora en Hora de España y participa en el Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, y de allí a Barcelona, desde donde cruza los Pirineos hasta Coillure. Allí fallece al poco tiempo de su llegada.
En la evolución poética de Antonio Machado destacan tres aspectos: el entorno intelectual de sus primeros años, marcado primero por la figura de su padre, estudioso del folclore andaluz, y después por el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza; la influencia de sus lecturas filosóficas, entre las que son destacables las de Bergson y Unamuno; y, en tercer lugar, su reflexión sobre la España de su tiempo. La poética de Ruben Darío, aunque más acusada en los primeros años, es una influencia constante.
El teatro escrito por los hermanos Machado está marcado por su poética y no permanece en los límites del teatro comercial del momento. Sus obras teatrales se escriben y estrenan entre 1926 (Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel) y 1932 (La duquesa de Benamejí) y consta de otras cinco obras, además de las dos citadas. Son Juan de Mañara (1927), Las adelfas(1928), La Lola se va a los puertos (1929), La prima Fernanda (1931) - escritas todas en verso - y El hombre que murió en la guerra, escrita en prosa y no estrenada hasta 1941. Además, los hermanos Machado adaptan para la escena comedias de Lope de Vega como El perro del hortelano o La niña de Plata, así como Hernani de Víctor Hugo.
A ORILLAS DEL DUERO
Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.
Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
buscando los recodos de sombra, lentamente.
A trechos me paraba para enjugar mi frente
y dar algún respiro al pecho jadeante;
o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
y hacia la mano diestra vencido y apoyado
en un bastón, a guisa de pastoril cayado,
trepaba por los cerros que habitan las rapaces
aves de altura, hollando las hierbas montaraces
de fuerte olor —romero, tomillo, salvia, espliego—.
Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.
Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo
cruzaba solitario el puro azul del cielo.
Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,
y una redonda loma cual recamado escudo,
y cárdenos alcores sobre la parda tierra
—harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra—,
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
para formar la corva ballesta de un arquero
en torno a Soria. —Soria es una barbacana,
hacia Aragón, que tiene la torre castellana—.
Veía el horizonte cerrado por colinas
oscuras, coronadas de robles y de encinas;
desnudos peñascales, algún humilde prado
donde el merino pace y el toro, arrodillado
sobre la hierba, rumia; las márgenes de río
lucir sus verdes álamos al claro sol de estío,
y, silenciosamente, lejanos pasajeros,
¡tan diminutos! —carros, jinetes y arrieros—,
cruzar el largo puente, y bajo las arcadas
de piedra ensombrecerse las aguas plateadas
del Duero.
El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla.
¡Oh, tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones,
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aún van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerta
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.
La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna, y su opulencia,
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos a la corte, la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar, cargados
de plata y oro, a España, en regios galeones,
para la presa cuervos, para la lid leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y si les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.
El sol va declinando. De la ciudad lejana
me llega un armonioso tañido de campana
—ya irán a su rosario las enlutadas viejas—.
De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
de nuevo, ¡tan curiosas!... Los campos se obscurecen.
Hacia el camino blanco está el mesón abierto
al campo ensombrecido y al pedregal desierto.
Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
buscando los recodos de sombra, lentamente.
A trechos me paraba para enjugar mi frente
y dar algún respiro al pecho jadeante;
o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
y hacia la mano diestra vencido y apoyado
en un bastón, a guisa de pastoril cayado,
trepaba por los cerros que habitan las rapaces
aves de altura, hollando las hierbas montaraces
de fuerte olor —romero, tomillo, salvia, espliego—.
Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.
Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo
cruzaba solitario el puro azul del cielo.
Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,
y una redonda loma cual recamado escudo,
y cárdenos alcores sobre la parda tierra
—harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra—,
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
para formar la corva ballesta de un arquero
en torno a Soria. —Soria es una barbacana,
hacia Aragón, que tiene la torre castellana—.
Veía el horizonte cerrado por colinas
oscuras, coronadas de robles y de encinas;
desnudos peñascales, algún humilde prado
donde el merino pace y el toro, arrodillado
sobre la hierba, rumia; las márgenes de río
lucir sus verdes álamos al claro sol de estío,
y, silenciosamente, lejanos pasajeros,
¡tan diminutos! —carros, jinetes y arrieros—,
cruzar el largo puente, y bajo las arcadas
de piedra ensombrecerse las aguas plateadas
del Duero.
El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla.
¡Oh, tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones,
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aún van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerta
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.
La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna, y su opulencia,
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos a la corte, la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar, cargados
de plata y oro, a España, en regios galeones,
para la presa cuervos, para la lid leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y si les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.
El sol va declinando. De la ciudad lejana
me llega un armonioso tañido de campana
—ya irán a su rosario las enlutadas viejas—.
De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
de nuevo, ¡tan curiosas!... Los campos se obscurecen.
Hacia el camino blanco está el mesón abierto
al campo ensombrecido y al pedregal desierto.
Antonio Machado
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