La primera literatura nacional.
El escritor y crítico literario Ricardo Piglia señala en su libro "La Argentina en pedazos" que la narrativa argentina comienza con Esteban Echeverría (1805- 1851) y Domingo Faustino Sarmiento(1811-1888) y con sus obras "El Matadero" y "Facundo", las cuales cuentan la misma historia de violencia y de lucha de poder desde perspectivas diferentes.
Ambos textos tratan el enfrentamiento entre "civilización y barbarie", ambos denuncian y critican con igual pasión la situación sociopolítica de la época y proponen los cambios necesarios para la concreción del país que sueñan.Plantean, en definitiva, la causa de los males de la Argentina y así están definiendo "el ser argentino" en sus dos versiones antagónicas: los que ejercen el poder y los sojuzgados, los que persiguen sólo intereses personales y los que luchan por altos ideales sociales, los que oprimen y los que defienden la libertad.
El Romanticismo en Argentina.
Esteban Echeverría, figura destacada del Romanticismo
argentino, escribió «La cautiva» y «El matadero».
El Romanticismo tuvo su primera
manifestación en la Argentina con la aparición en 1832 del poema Elvira o la novia
del Plata de Esteban Echeverría, quien lideró el movimiento que se
concentró en la llamada Generación del 37 y tuvo uno de sus centros en el Salón
Literario. El Romanticismo argentino integró la lengua tradicional española con
los dialectos locales y gauchescos, incorporó el paisaje rioplatense a la literatura
y los problemas sociales. El Romanticismo argentino se produjo íntimamente
ligado con el romanticismo uruguayo. En Hispanoamérica, el contenido
nacionalista del romanticismo confluyó con la recién terminada Guerra de
Independencia (1810 – 1824), convirtiéndose en una herramienta
de consolidación de las nuevas naciones independientes, recurriendo al
costumbrismo como una herramienta de autonomía cultural. Entre las obras más
importantes del movimiento se destacan «La cautiva» y «El matadero», ambas de
Echeverría, el Martín Fierro, obra maestra de José Hernández, “Amalia “de José Mármol, “Facundo” de Domingo F.
Sarmiento y el folletín y obra dramática “Juan Moreira” de Eduardo Gutiérrez,
considerado fundador del teatro rioplatense.
LA CAUTIVA DE ESTEBAN ECHEVERRÍA
La cautiva es un poema épico del escritor argentino Esteban Echeverría publicado en 1837, dentro del libro Rimas. El texto ha sido considerado como la primera gran obra de la literatura argentina, antecedente inmediato de la aparición de la novela en nuestro país y a la vez vehículo para el éxito del romanticismo, que el propio Echeverría había introducido en la literatura de habla hispana, en una Argentina que aún se encontraba en formación.
ESTEBAN ECHEVERRÍA (1805 - 1851)
Esteban Echeverría vio la luz en Buenos Aires el 2 de septiembre de 1805. Era hijo de la argentina doña María Espinosa y del vasco español José Domingo Echeverría. Durante su primera infancia perdió a su madre.
Estudia varios años en el Colegio de Ciencias Morales; lo abandona a fines de 1823, a pesar de haber sido estudiante aplicado. Ingresa como dependiente en la fuerte casa comercial Lezica Hermanos. Como su primera juventud fue en extremo borrascosa y desarreglada, resuelve regenerarse moralmente y completar su educación en Europa.
Esa ausencia de la patria (1825-1830) le es muy provechosa. En París sigue los cursos más variados, se familiariza con las tendencias literarias ideológicas en boga, forma una sólida cultura de carácter enciclopédico y se asimila infinidad de obras en francés e inglés. Con ese importante bagaje retorna a la ciudad natal (junio de 1830) totalmente transformado. Introduce en el Plata el romanticismo literario, suscitando una fecunda renovación, y formula la doctrina del liberalismo político, impregnado de altas preocupaciones sociales y pedagógicas.
En 1831 publica sus primeros versos en diarios porteños, por más que en el viejo continente se ejercitara en escribirlos. En 1832 aparece anónimamente su poema Elvira. La indiferencia con que se le recibe contrasta con el desbordante entusiasmo y la cálida simpatía que suscitan después los Consuelos (1834) y sus Rimas (1837), donde inserta la Cautiva, su mejor obra en verso.
En 1837 -según las mejores averiguaciones- se abre el Salón Literario en la librería de don Marco Sastre, el futuro educacionista y autor de Tempe Argentino. En el Salón se leen trabajos, se diserta y discute. Echeverría es uno de sus grandes animadores. Como Rosas ordena la clausura del Salón, Echeverría funda en su reemplazo una sociedad secreta, la Asociación de Mayo, a la manera de la Joven Italia, de Mazzini. El propio Echeverría y otros miembros conspicuos señalan el año 1837 como el de la fundación de la nombrada sociedad, pero investigaciones recientes permites establecer que tal cosa acaece recién el 8 de julio de 1838. La Asociación tiene filiales en las provincias de Córdoba, Tucumán y San Juan. En sus filas militan la mayoría de los hombres que volvieron a organizar la República después de Caseros, sobre la base de los principios expuestos en su seno por Echeverría, y desarrollados en el Dogma Socialista obra publicada en el Indicador, de Montevideo, el 1° de enero de 1839, y tirada aparte, con algunas modificaciones, en 1846, en la capital uruguaya, precedida de la Ojeada Retrospectiva.
Durante algún tiempo Echeverría se dedica a las tareas rurales en su estancia "Los Talas", cerca de Luján. Era una temeridad quedarse por más tiempo en el país. Entonces emigra al Uruguay (fines de 1840). Inicia también en entre nosotros los estudios de sociología y economía americanas y los de estética literaria. Del resto de su producción cabe mencionar especialmente su espléndido cuanto realista "El matadero", el primero en su género escrito en el Plata, y su "Manual de Enseñanza Moral" para las escuelas primarias (1846).
Desde la adolescencia tiene que luchar contra la enfermedad. Sufre continuamente de los nervios y lo persigue su afección cardíaca. Su salud se agrava considerablemente en 1851. Una dolencia pulmonar lo lleva a la tumba en Montevideo el 19 de enero de dicho año.
Las obras completas de Echeverría fueron compiladas por su entrañable amigo, don Juan María Gutiérrez, en Buenos Aires (1870-1874), casa editorial Casavalle.
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Los indios en “La cautiva” (1837) de Esteban Echeverría
(por Luis Hernán Castañeda)
“La cautiva” (1837) de Esteban Echeverría narra la historia de un secuestro, un cautiverio y un retorno frustrado a la civilización, con la muerte trágica de sus protagonistas. María y Brián, una pareja de argentinos blancos, son capturados por los indios; logran escapar de sus captores, gracias al heroísmo de María, pero ambos terminan perdiendo la vida en la pampa. En esta historia afloran ciertas ansiedades de la ciudad letrada ante las amenazas del desierto; concretamente, en las estrategias representacionales empleadas para poner en escena la presencia india puede rastrearse un proyecto: la borradura de las trazas de orden y racionalidad que pudieran informar a los grupos indígenas, para así reducirlos simbólicamente a una existencia bárbara que debe ser corregida por el avance de la civilización. Por supuesto, la supresión de todo proyecto socio-político alternativo al que traen las élites letradas argentinas es la condición de posibilidad de un esfuerzo nacionalizador.
“El festín” es la segunda parte de “La cautiva”, en la cual se narra la fiesta celebrada por los indios después de que su incursión de pillaje y rapto ha sido conducida exitosamente. Se trata, precisamente, de la incursión en la que María y Brián han sido tomados cautivos. El ritual del festín, que se escenifica después de una victoria bélica, es la celebración del bando ganador después de haber conquistado un objetivo militar que le ha suministrado valiosos despojos de guerra: “Feliz la maloca ha sido, / rica y de estima la presa / que arrebató a los cristianos” (II, 29-31). La primera estrategia representacional de la otredad que vemos aquí reside en la descripción del espacio. El campamento indígena, descrito en la oscuridad de la noche y a la luz de unas hogueras, posee un carácter infernal. El tropo de la estetización adquiere aquí un cariz gótico: “parecen del abismo / précito, inmunda ralea / entregada al torpe gozo / de sabática fiesta (II, 135-138).
Por otra parte, la representación del grupo de indígenas congregados también es destacable. No se trata de un conjunto humano organizado por normas -en otras palabras, de una sociedad civil-, sino más bien de una turba desordenada, violenta y tumultuosa, en la cual no existe una policía; ni siquiera existen individuos. El principio dominante es una barbarie colectiva, un desenfreno bestial, que borra la singularidad de los participantes, así como también las regulaciones de la vida política. La falta de racionalidad en el ejercicio de la violencia se percibe en el hecho de que, en determinado punto, los indios descontrolados, iracundos, empiezan a atacarse entre sí, actualizando de esta manera una violencia endogámica contra su propia tribu que revela una falta absoluta de orden. Paradójicamente, durante la maloca, los indios se habían comportado como un ejército organizado con fines estratégicos definidos.
El estereotipo del indígena ebrio también encuentra lugar, ya que los participantes se entregan a un consumo exagerado de licor que los bestializa y barbariza. Además de ello, hay un eco de “El matadero” en toda esta segunda parte, porque una de las actividades de los indios es trizar las carnes de los animales arrebatados a los cristianos para consumirla en un banquete maldito, que asume grotescos tintes vampíricos: “como sedientes vampiros / sorben, chupan, saborean” (II, 73-75). En este sentido, puede hablarse de una estrategia de deshumanización que representa un paso incluso más radical que el de la des-socialización (una forma de naturalización que implica borrar el ser social de un grupo humano).
En general, también podría hablarse de un tratamiento idealista-subjetivo de la naturaleza, dentro de una línea romántica convencional. Como se sabe, el romanticismo argentino creó un “sentimiento de la tierra” que fue una de las bases identitarias de la nación-estado en Argentina. En el caso de este poema, el escenario natural de la pampa nocturna parece fundirse con el salvajismo del rito indígena y ofrecerse como un decorado infernal, sacudido por la violencia de los elementos. No está ausente, sin embargo, cierta admiración por la fuerza descomunal de la tierra. Esta ferocidad de la naturaleza será la que acompañe la frustrada huida de Brian y María, bajo la forma de un incendio, de un caudaloso arroyo y del ataque de un puma.
ACTIVIDADES:
(Fragmentos de La cautiva de EE)
Era la tarde, y la hora
en que el sol la cresta dora
de los Andes. El Desierto
inconmensurable, abierto,
y misterioso a sus pies
se extiende; triste el semblante,
solitario y taciturno
como el mar, cuando un instante
el crepúsculo nocturno,
pone rienda a su altivez.
en que el sol la cresta dora
de los Andes. El Desierto
inconmensurable, abierto,
y misterioso a sus pies
se extiende; triste el semblante,
solitario y taciturno
como el mar, cuando un instante
el crepúsculo nocturno,
pone rienda a su altivez.
La tribu aleve, entretanto,
allá en la pampa desierta,
donde el cristiano atrevido
jamás estampa la huella,
ha reprimido del bruto
la estrepitosa carrera;
y campo tiene fecundo
al pie de una loma extensa,
lugar hermoso do a veces
sus tolderías asienta.
allá en la pampa desierta,
donde el cristiano atrevido
jamás estampa la huella,
ha reprimido del bruto
la estrepitosa carrera;
y campo tiene fecundo
al pie de una loma extensa,
lugar hermoso do a veces
sus tolderías asienta.
Allí está su amante herido,
mirando al cielo, y ceñido
el cuerpo con duros lazos,
abiertos en cruz los brazos,
ligadas manos y pies.
Cautivo está, pero duerme;
inmoble, sin fuerza, inerme
yace su brazo invencible:
de la pampa el león terrible
presa de los buitres es.
mirando al cielo, y ceñido
el cuerpo con duros lazos,
abiertos en cruz los brazos,
ligadas manos y pies.
Cautivo está, pero duerme;
inmoble, sin fuerza, inerme
yace su brazo invencible:
de la pampa el león terrible
presa de los buitres es.
ángel bueno, o vacilante
parto de mi fantasía?
-Mi vulgar nombre es María,
ángel de tu guarda soy;
y mientras cobra pujanza,
ebria la feroz venganza
de los bárbaros, segura,
en aquesta noche obscura,
velando a tu lado estoy;
nada tema tu congoja.-
1- Buscar en el diccionario las palabras cuyo significado se desconozca.
2- Después de leer los fragmentos del texto que están arriba, señalar:
a- Lugar en el que se desarrolla la acción. Caracterizarlo.
b- De qué modo se caracteriza a los indios, justificar con algún verso.
c- La situación en la que se encuentra Brian.
d- La causa por la cual a Brian se lo relaciona con un león y a los indios con buitres.
e- Las características de María.
3-Después de leer el cuento de María Rosa Lojo, establecer relaciones de similitudes y diferencias con el poema de Esteban Echeverría.
LECTURA RELACIONADA
Cuento:
"Otra historia del Guerrero y de la Cautiva"
de María Rosa Lojo















